Hoy después de algún tiempo, en el cual me he llamado al silencio vuelvo a escribir.
A veces es necesario alejarnos un poco de todo este bullicio que son las redes, y hacer introspección.
Darnos cuenta de lo agradecidos que debemos estar, por todas las cosas bellas que nos suceden día a día y que muchas veces no somos capaces de verlas.
Hoy en mi ciudad llueve, de manera tranquila, pero sin descanso, la lluvia va renovando energías, limpiando, dando vida al caer sobre la tierra y las plantas. Dándonos calma o tristeza, pero en ambos casos, la lluvia delicadamente nos obliga a encontrarnos con nosotros mismos. Ha escuchar eso que nuestro interior grita. Nos obliga tímidamente a reflexionar.
Escuchar nuestro interior y ser capaces de expresar con palabras, nuestras emociones.
Ser capaces de escuchar al otro, de valorar al otro.
Ser capaces de poner en palabras nuestros sentimientos.
Ser capaces de escuchar nuestro corazón y comprender que nos esta diciendo.
¿Cuántas veces, mandamos callar a nuestro corazón?
Este tiempo de distancia, me ha permitido reflexionar, y encontrarme con mi yo interior. Me permite continuar aquí, agradeciendo por cada situación y por cada persona que se cruza en mi camino.
Valorando la vida.
Agradeciendo estos momentos de calma ya que estos, nos recargan energía.
Aun cuando veas llover, recuerda que la lluvia es bendición, purifica y deja correr todo aquello que no debería estar en el camino, ríe más, agradece siempre…
Recuerda siempre: La vida es bella
Mensajes del Alma
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