Mi madre siempre me decía: "Tú casa es el reflejo de lo que eres, cómo tengas tú casa, estará tu vida". No importa si es tu propiedad, si pagas alquiler, si es humilde o si es pequeña.
Lo importante es que la energía fluya por ella. Una casa sucia y desordenada habla de cómo estás tú en ese momento. Acumular o guardar cosas que no se usan, o dañadas estanca la energía, atrae lo negativo. Realzar limpieza y mantener un orden ( sin llegar a los extremos) permite sentir nuestro hogar más liviano, que la energía circule de mejor manera.
Una casa en dónde conviven la suciedad y la acumulación de cosas se siente pesada y oscura.
Cómo es nuestra casa, estamos nosotros.
Obsequiar, donar, aquellas cosas que no usamos, tiene un doble beneficio; por un lado, alguien que necesite le dará utilidad, y por otro aprendemos a ser más empáticos.
Reutilizar hasta que no se pueda usar más.
Cuando estoy agotada mentalmente, o triste por alguna situación, siempre termino haciendo limpieza, cambiando cosas de lugar, pintando, simplemente viendo que cosas ya no uso y alguien más puede darle utilidad. Una vez que terminó está tarea una buena ducha reparadora.
Al cabo de un rato, todo parece más iluminado, más fresco y liviano. Y aunque parezca una locura, la mente se aclara, y la energía cambia.
Es así como al paso de los años entendí porque es tan importante mantener un orden, no acumular más que algunos lindos recuerdos, dejando que nuestra casa sea nuestro hogar.
La vida es Bella, solo depende de nosotros encontrar su belleza.
Mensajes del Alma
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