En el
bullicio, en el correr de todos los días, es muy difícil escuchar a nuestra esencia.
A veces es necesario parar.
Es
necesario detenernos y escuchar, escuchar el latido de nuestro corazón, escuchar
nuestra respiración.
En el movimiento,
no nos damos cuenta de lo importante de detenerse, de parar un momento. Parar nos
hace reflexionar, nos hace sentir, parar nos permite valorar lo que nos rodea.
El silencio
nos muestra la grandeza del universo, y lo finito de nuestra existencia.
Sólo en esos
momentos, podremos darnos cuenta de lo hermoso de estar vivos, porque a pesar
de los problemas y el bullicio, siempre hay una razón para sonreír, siempre aparece
algo que nos sorprenda.
Quien
alguna vez dijo que la soledad era mala, no conoce lo bello de hablar con uno
mismo. Las charlas y peleas que se pueden dar en nuestro inconsciente. Escucharte
es importante, valorarte y quererte, primero antes que a nadie.
Hasta que
no aprendamos a decidir por nosotros mismos, a amarnos y querernos, primero, no
seremos capaces de amar a otras personas.
No se puede
dar aquello que no tenemos, es fácil aconsejar a alguien más, pero cuando se
trata de nosotros mismos, nos cuesta en lo profundo.
Somos
capaces de dar, y correr por cada una de las personas que decimos amar; ¿pero
cuando correremos por nosotros mismos?
¿Cuándo
seremos capaces de soltar aquello que nos tortura el alma? Si lo comparo con
las creencias religiosas, parece ser que sufrir es bueno.
Nunca me llevé
con esa parte, yo no vine a este mundo a sufrir, con la promesa de ser mejor en
la próxima existencia.
Yo vine a esta vida para ser feliz, para
cumplir algún propósito, no importa cual sea. No necesito pasarme la vida
sufriendo. Acepto cada una de las circunstancias que me han hecho sufrir,
porque de ellas me llevo un aprendizaje, pero no me quedo en ellas. No necesito
revolver la herida todos los días.
De cada
circunstancia, en el error y en el acierto aprendemos algo. Y eso nos hace
crecer, nos hace más fuertes y nos enseña a amarnos.
No existe
la verdad, como tal es relativa.
Mi verdad no es la tuya, porque dependerá de
muchos factores. Pero si tengo que decir que hay una verdad mágica es el amor.
El amor es
ser libres y dejar libres, amar es saber soltar, es dejar ser a cada uno lo que
quiere ser. Y muchas de estas cosas, no se logran entender hasta que no nos escuchamos,
hasta que no nos detenemos a mirarnos.
Muchas
veces, nos dirán que somos egoístas, y quizás no nos comprendan, y está bien,
debemos entender que todos somos diferentes y cada uno tiene algo que sanar, o
cumplir. No todos pueden aceptar, ni amar, ni dejar ir.
El paso del
tiempo nos permite ser mas sabios, porque vamos aprendiendo de cada etapa y
situación, Soltar es también amar. El escucharnos, el detenernos a observar, el
cambiar, el amar, el dejar ser al otro, nos llega a todos en nuestra vida. Es
necesario madurar el alma y el corazón para poder comprender.
No hay que temerles
a los cambios, ni a la soledad, cada una de las situaciones viene a nuestra
vida por algo, con un objetivo claro: crecer.
Por eso
detente a escuchar el silencio, ama desde el fondo de tu ser y aprende a
soltar.
La vida es
Bella.
Comentarios
Publicar un comentario