Hay días en los que uno
necesita un espacio para disfrutar.
Permitirse disfrutar.
Esos días en los que
le ponemos un freno a nuestra existencia, y nos permitimos sentir, tan simple
como eso. Porque no hay nada más lindo que permitirse parar.
Nada más lindo que
disfrutar de un momento solos, pero en paz.
Muchas veces
no nos damos cuenta de lo importante de estar bien con nosotros mismos. De lo importante
que es el amarnos y aprender a disfrutarnos.
Para eso no necesitamos a nadie,
más que a nosotros mismos.
Un
atardecer a la orilla del mar, un medio día en un parque, una caminata, con o
sin música de fondo. Nos permite sentir y recordar que estamos vivos.
Arreglarnos
para nosotros mismos, para ese, nuestro reflejo en el espejo. Disfrutar de
nuestra propia compañía.
La vida es
bella, y nos merecemos ser felices con nosotros mismos.
Lo demás llegara
solo.
Comentarios
Publicar un comentario