Por lo general, se entiende que cuando perdonamos, dejamos
de desear o tener pensamientos negativos, hacia alguien que nos hizo daño, y
los remplazamos por un sentimiento positivo, que nos resulte liberador y nos
brinde paz.
Perdonar no es que uno olvida, o que, en el caso de
relaciones de pareja, regresar con ella.
Perdonar es liberarnos nosotros del peso o carga, emocional
de una determinada situación.
No siempre se puede pedir perdón frente a frente, no siempre
se le puede decir a la otra persona “te perdono”.
El perdón a mi manera de verlo es quitarle la carga
emocional, y liberar al universo, para que se vea el accionar de cada persona
que se sintió dañada o afectada.
El perdonar es un acto personal y liberador, que me permite
cerrar un ciclo, dar vuelta la pagina y continuar con mi vida.
El perdón desde un punto de vista psicológico tiene varias
etapas:
·
reconocimiento del daño sufrido
·
elegir perdonar
·
aceptación del sufrimiento
·
estrategias para autoprotegerse
·
una expresión de perdón
Cuando uno pasa una situación dolorosa,
atraviesa las etapas que según los especialistas debemos pasar para perdonar,
¿que nos queda?
En la mayoría de los casos, desilusión,
soledad, y un sentimiento de vulnerabilidad porque alguien nos lastimo.
Debemos comprender, que es ese sentimiento
de vulnerabilidad el que nos dice que no podemos perdonar, nos lleva a querer
defendernos y a ponernos una coraza para que nadie nos dañe.
Ante una situación que nos vulnera como integrantes
del mundo animal que somos podemos reaccionar: atacando, paralizándonos, escapar,
tratar de simpatizar o empatizar (ejemplo síndrome de Estocolmo). Y la falta de
capacidad para perdonar se puede dar en cualquiera de estas etapas.
Perdonar implica perdonarnos a nosotros
mismos. Porque en esta vida, todo es aprendizaje y en ese camino, vamos a cometer
muchos errores.
A la culpa nadie la quiere.
Pero parte del proceso de crecer, como
individuos y seres espirituales (que todos los somos), es comprender que muchas
veces, las ofensas o lo que nosotros entendemos como ofensas, la otra persona,
(justamente porque es otra persona, y no piensa como nosotros) quizás no lo vea
como tales.
Cada ser humano trae consigo sus valores y
creencias, trae el aprendizaje de toda una vida, las vivencias desde antes de
nacer hasta hoy día. Y va a actuar en base a ese patrón aprendido.
No vamos a cambiar a esa persona nosotros, esa
persona cambiara sus patrones si así lo quiere ella misma.
Cuando alguien de nuestro entorno nos daña,
ya sea conscientemente o no; deberíamos poder decirle que eso que hizo o dijo
nos dolió, y como nos afectó.
Si esa persona aun sabiendo como nos hizo
sentir persiste en su accionar, entonces lo mas sano es abrirse, alejarse, y
como me gusta llamarle “soltar”.
Siempre como lema predico lo siguiente: “Lo
que yo digo de otros, habla mas de mí, que de esa otra persona”.
Con esto no quiero decir que uno no pueda
contar lo que sucedió a alguien de confianza, o buscar apoyo en las personas
cercanas, sino … que no es necesario estar todo el tiempo adjudicándole carga
emocional a ese hecho.
Para cerrar los ciclos y que estos sanen, o
duelan menos es necesario soltar, dejar de recordar y torturarse con
situaciones que ya no podemos modificar.
Perdonar es en gran parte una muestra de “amor”,
hacia ti mismo primero, y hacia la otra persona después. Perdonar es aprender
la lección que la vida, el universo, o Dios como quieras llamarle, nos puso en
el camino. Es un regalo que nos damos a nuestra alma.
Recuerda siempre: La vida es bella
Mensajes
del alma

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